EDUCACIÓN
EN LA DIVERSIDAD
En la
actualidad se habla de una educación intercultural, siendo éste uno de los
temas educativos que cuenta con un gran interés en las dimensiones académica,
pedagógica e incluso política. También se sustenta que es la modalidad
educativa más indicada para promover procesos de integración al interior de las
escuelas que confluyan en relaciones democráticas y solidarias. Sin embargo,
tales aseveraciones sólo tienen sentido si es que de antemano aceptamos
que tanto la sociedad como las instituciones son un espacio de encuentro para
grupos humanos diversos que, además, están en permanente transformación.
No se puede
separar la dimensión sociopolítica de la pedagógica de la problemática
educativa intercultural en México, ya que este tipo de educación diferencial
tiene su origen en un contexto de reivindicación sociopolítica por parte de
organizaciones. Sin embargo hay algunas propuestas que desarrollan una posición
explícitamente política. En ellas se combinan las demandas “tradicionales” al
Estado por parte de los pueblos indígenas con una corriente –más actual e
internacional- sobre los procesos de democratización y ciudadanía en los
procesos escolares.
Dentro del proceso de la "modernización
educativa", la calidad educativa trata de evitar la desigual posibilidad
de acceder a los recursos del sistema educativo escolar y la desigual calidad
con la que éstos se presentan, para profundizar en el desarrollo de sociedades
democráticas y de participación ciudadana en un contexto de mayor equidad
social y de mayor respeto y valoración del carácter pluricultural que se le
reconoce a la nación.
Para
un educador, el hablar de educación intercultural no es un ejercicio acabado, se
han realizado grandes acercamientos para realizarlo, analizarlo y se cuenta con
avances al respecto. Desde la perspectiva de mi práctica, es necesario que el
docente se haga cargo de una realidad negada en nuestra sociedad y en ocasiones
en las escuelas, ya que persiste la construcción de una identidad nacional
excluyente y cerrada.
La SEP
(2010 p. 73) concibe la Inclusión como una actitud que involucra el escuchar,
dialogar, participar, cooperar, preguntar, confiar, aceptar y acoger las
necesidades de otros, pero también es un proceso inacabado y continuo; es una práctica
que parte de reconocer a las personas, sus necesidades y sus diferencias para
construir con ellas a partir de un proceso participativo. El desarrollo de una
cultura incluyente en el ámbito educativo lleva implícita la participación
activa de toda la comunidad educativa.
Por su parte Jiménez Y. Menciona que: Existen dos
grandes dimensiones en las cuales se ubica la problemática de la escuela
intercultural: una política y otra pedagógica.
La educación
intercultural es una forma de
entender y vivir la educación, es un enfoque educativo que tiene un carácter
inclusivo, en donde la diversidad es un ingrediente indispensable y positivo
para una educación integral y de calidad, considerándose la diversidad un valor
que nos enriquece.
Aguado
T. (2009) señala al respecto que: Es decisivo distinguir entre diversidad y
diferencia cuando nos planteamos estudiar la diversidad humana y analizarla en
el ámbito educativo, de forma condescendiente y con fines, más o menos
intencionalmente, de clasificación y jerarquización social. Una consecuencia peligrosa de esto es la
estigmatización derivada de la proliferación de clases especiales, grupos de
apoyo, logopedia, clases de refuerzo, alumnos de necesidades especiales, clases
compensatorias, etc. Desde un enfoque intercultural no tiene sentido hablar de
“atención a la diversidad” sino de reconocer la diversidad como característica
humana.
La
transformación de la educación requiere una profunda reconstrucción
democrática, es necesario el análisis de las circunstancias que son originadas
desde la dimensión social, cultural económica que existe en el país, así como
la constante dinámica de cambios, que demandan la construcción de escuelas que
respondan a los nuevos retos de la sociedad, de la misma forma en los procesos
democráticos, que garanticen la igualdad de oportunidades para todos los
alumnos, no solo en el acceso y la permanencia en ella, sino en la calidad de
la educación que reciben. Esto implica la corresponsabilidad en las decisiones,
en la transformación del trabajo cotidiano, en la profesionalización del
docente, en la atención a la diversidad que asegure el aprendizaje de todos sus
alumnos, se favorezca la participación y el involucramiento de todos los
actores educativos, implicando programas de formación profesional y fortalecer
el desempeño cotidiano de todos los profesores.
Aunque no se puede hablar de una teoría
intercultural homogéneamente compartida por todos los actores educativos, los
avances conseguidos son una muestra de la capacidad para producirla dentro de
todas las instituciones. Se reconocen dos grandes obstáculos que enfrenta la
producción teórica intercultural. En un primer lugar, su visible necesidad de
experimentación, ya que es notoria la falta de concreción práctica de los
principios filosóficos que sustentan estos conceptos y son insuficientes los
trabajos que analizan los alcances y límites de las experiencias que se han
implementado. En segundo lugar, es necesario respetar la diversidad de actores
y proyectos políticos e ideológicos que comparten el enfoque intercultural y
defender la ausencia de soluciones para cada caso.
Considerado esto, es necesario construir la
escuela intercultural desde cada contexto: desde determinados proyectos y desde
el análisis de sus aciertos y desaciertos, divulgar modelos y otros a
diferentes contextos con los cuales tengan afinidad, en virtud de las
necesidades de sus actores. Es decir,
convertir las prácticas educativas de las escuelas en "objetos de
estudio" como lo menciona Carrasco (2002).
Es
importante reconocer que la Educación Intercultural no tiene que ver sólo con
las diferencias culturales, sino con las características como individuos y como integrantes de diferentes grupos, más allá de
costumbres religiosas o étnicas, ya que todos los seres humanos tenemos cosas
en común, y al mismo tiempo diversos, Y que el reconocimiento de la diversidad
tiene que ser la base de la Educación y no la excepción, evitando tanto un
enfoque homogeneizador, reconociendo a la diversidad como una oportunidad de
mayores y mejores aprendizajes en los alumnos que se atienden. Donde,
profesores y alumnos, estamos involucrados en los procesos, tenemos la
obligación de contribuir a que los procesos de enseñanza y aprendizaje sean
significativos para la vida de todos los involucradas en ellos.
Cuando
se piensa que todos somos iguales y actuar como si todos lo fuéramos, no nos
hace iguales, sino todo lo contrario, las desventajas y los privilegios siguen
determinando el proceso sin ser desenmascarados. Es necesario para todos los
involucrados en la educación, experimentar, reflexionar e imaginar
constantemente en la educación, utilizando todos los recursos útiles que se encuentren a mano para
cambiar el enfoque educativo tradicional y lograr que cada individuo aprenda
desde su peculiaridad.
REFERENCIAS
Alonso
V. (2009). Interculturalidad y Educación. Consultada el 1 de diciembre de 2012,
en http://interculturalidad-victoria.blogspot.mx/
Aguado T (2009) Educación intercultural
Perspectivas y propuestas, Facultad de Educación, UNED
Hernández R. 2001 "La desigualdad en la
calidad de la educación primaria en tres contextos del estado de Oaxaca",
en Identidades. Revista de
Educación y Cultura, año 2,
núm. 5, abril–junio.
SEP (2010), Un modelo de Gestión, México.
